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Mostrando entradas de 2022
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2. GUIDO SPANO El uniforme del colegio las iba a delatar, no se les había ocurrido llevar algo de ropa extra para taparlo. Por eso decidieron caminar por las calles de adentro, por una parte donde nadie las conocía. Ese día la niñera iba a ir a cuidar a Bernardo, y como él iba a querer jugar a la radio, ella no iba a tener más alternativa que llevarlo a la plaza. Bernardo insistía en jugar debajo de uno de los pinos y si no lo llevaban no paraba de gritar. Entonces las hermanas calcularon, cuidadosamente, que si llegaban de vuelta a las 12, nadie iba a sospechar nada. Tenían cuatro horas por delante; estaba nublado, pesado, y no tenían ganas de caminar. Ninguna de las dos había hecho la tarea para ese día. Lucrecia no veía bien y no había llegado a copiar las consignas del pizarrón. Se rehusaba a ponerse los anteojos que le había comprado la madre y arriesgarse a que Marcos dejara de gustar de ella. Las caras cambiaban mucho por detalles como anteojos o cortes de pelo. Primero fuer...
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EPIFANÍAS VIENDO LA PELÍCULA DONDE MACAULAY CULKIN HACE DE MALO Cada tanto me encuentro viendo, reviendo o recordando series y películas que vi hace unos años con la esperanza de que me surjan epifanías interesantes. Quizás había alguna pista, alguna clave, algo que no detecté en su momento por el recelo ateo que siempre tuve y que hoy ya no tengo. Suelo preguntarme, sobre todo mientras tomo mate a la mañana y me quedo con la mirada perdida en algún punto del edificio que tengo enfrente, si hay alguna misión específica para cada uno de nosotros en esta existencia humana. De ser así, nada, me gustaría asegurarme de estar cumpliéndola, de estar llevándola a cabo. Cuando uno no pertenece a ningún grupo o religión porque desconfía de cualquier organización politizada donde personas comunes y corrientes se autoproclaman como guías, pero sí está en plena explosión espiritual, aparece esa pregunta (después de todo somos todos seres humanos teorizando, sacando conclusiones, pero ninguno se ...
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9. ALBERTI Una mujer rubia se burlaba del cielomoto mientras otra retenía con la ropa mojada a las estrellas que conocía. Cuando supo que era solo una caricia nueva, todos se habían ido para adentro. Más lejos, un anciano sacudió los hombros: las miradas de las tres de la tarde se quedaban en la vereda por él. El perro se apoyaba en la reja sin miedo al tiempo. Cada mediodía, se asomó por la ventana de atrás como si siempre hubiese sido su padre.
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SUEÑO CON EL HOTEL 4 (DIARIO DE NELY) Río Cuarto, Córdoba, 8 de diciembre de 1954 Querido diario, Otra vez me pasó algo que empiezo a creer que tiene algo de sobrenatural. No me animo a contárselo a nadie. Ayer a la tarde pasé por el Hotel 4, cuando volvía de lo de tía Nori, para ver si veía a los turistas de Buenos Aires; me encanta cómo hablan. En la terraza había hombres y mujeres charlando, vestidos con ropa distinta de la que usamos nosotros, de colores muy chillones. Parecían de otro país, pero hablaban en castellano y la mayoría con acento porteño. Comenzaba a alejarme cuando de repente… ¿Adiviná a quién vi? ¡A la misma nena del otro día, la que se reía en la tormenta! Estaba parada junto a la baranda mirando hacia fuera. Tenía puesto un vestido floreado, celeste, amarillo y blanco, y el flequillo peinado hacia un costado. Miré hacia arriba y la saludé con la mano. No me vio. Me quedé quieta un rato y volví a saludarla. Giró para donde yo estaba parada, pero no me miraba...
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EL FINAL DE UN INVIERNO Solo imágenes… ahora suspendidas y conjuradas como un cuento que me cuentan, o que yo cuento, intercalando ojos, resonancias, tardes de estufas y botas, de dulce de leche caliente, gritos de grillos y tablas de cortar perejil, de brazos desnudos envueltos en un cielo azul fresco, y desde lejos, desde atrás, un compás enamorado… Que avanza amenazante, pero con escrúpulos. Y se va quedando porque creo que me quiere colonizar, insertar raíces en mí, revelando mis deseos llameantes como deshonrosos agujeros en la remera. Me voy desprendiendo entonces y no se calla, crece, burlándose de mis conclusiones. Me ofende y después me río por haberme ofendido, porque yo también me estaba riendo. Me adora más allá de mis gestos con una vehemencia que solo había esperado, en secreto, mientras fingía que no me importaba. Menos mal que lo esperé, estoy a tiempo.
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LA TORMENTA DE PIEDRAS (DIARIO DE NELY) Río Cuarto, Córdoba, 6 de diciembre de 1954 Querido diario, Hoy fue un día bastante atareado en la casa porque mamá no se sentía bien y la tuve que ayudar con las tortas. Cuando volvía de comprar, vi algo que no se me fue de la cabeza y te lo quería contar. Caminaba por el parque cuando estalló una tormenta con una intensidad que nunca había visto. El viento soplaba desde abajo en forma circular, levantando las piedritas del piso y llevándolas hacia arriba en un remolino. No se veía el camino que tenía por delante. Cuando me acercaba a la parte de la orilla, vi a cuatro nenas caminando con el padre. Parecían ir para la zona de los hoteles y me dio pena porque estaban asustadas y lloraban, pero el padre las iba guiando por el camino. Avancé mirando cada tanto en su dirección y me llamó la atención una de ellas. Parecía no tener más de 9 años y era la única a la que no le preocupaba la tormenta. Miraba para el cielo y se reía. Se reía a...
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4. THE VINEYARD The dewy paths along the Thames Unwillingly standing by Virginia. The intermittent aftertaste of carrot cake, And all the while David Copperfield, Staring back, motionless.   The fluttering squirrel by the window Unaware of the passage, full of grey stones, Of the smell of thick white bread And of the phone booth Anchoring, playfully, infant depictions.   The legless man at the station, Quiet, undemanding, Surrounded by countless eyes that were different, so different. And by those ladies that minded their own business, Unbothered by the sky.   And suddenly, I… I guess, reflected in occasional glimpses, Acknowledging I was there too, Summoned for something I was unfit for… For something that was expected of me? Though I keep expecting… nothing is.
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EN EL FONDO DEL RUIDO Se levantó, corrió la cortina y se quedó mirando por la ventana. Los movimientos conocidos seguían su recorrido habitual; cada tanto algún evento perspicaz parecía deslizarse, pero no lo suficiente. Cerró los ojos para evitar distracciones y dejar que llegara eso que siempre venía desde lejos con avidez… Al menos hasta poder mirar y escuchar sin ese extrañamiento que hacía tiempo se había instalado y que convertía a su propio cuerpo en una obstrucción.
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EL METAVERSO “El uso del término ‘verso’ en Argentina hace referencia a algo que es falso o que es mentira”. Cuando la realidad empieza a perder el sentido que parecía tener y adquiere una cualidad surreal, lejana (pero no como resultado de una evolución, sino de manera deliberada, direccionada), y hasta las palabras más simples ya no designan cosas de la realidad objetiva que todos vemos por igual… Cuando hay un empeño en que sintamos miedo, de una manera u otra, en que dejemos de mirarnos a los ojos, de tocarnos, de sentirnos físicamente en esa realidad objetiva ya enrarecida… Cuando hay una clara insistencia en dificultar la interacción que conocíamos para reemplazarla por una virtual, intervenida, funcional, donde las emociones humanas se conviertan en un eco observado con desapego, donde nos volvamos cada vez más obsoletos… Cuando todo esto se construye y diseña con un ahínco que resulta sospechoso en grupos y sectores que expresan sin eufemismos que la superpoblación huma...
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6. ZAPATA La despertó el sonido de llaves en la puerta. Inmediatamente después, oyó un golpe seco y entendió que había entrado. Se quedó inmóvil en la cama y siguió sus pasos que se desplazaban por el living. Dejó algo metálico sobre la mesa ratona y avanzó a la cocina. A través de los párpados cerrados, notó que había encendido la luz, disparando ese sucio haz amarillento hacia todo el pulmón interno del edificio que estaba en penumbras. Clara no encontraba una explicación lógica de por qué entraría al departamento así, intempestivamente, un martes cualquiera, después de tantos meses de no vivir más ahí. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué había ido… un día cualquiera, como si siguieran juntos, como si no hubiese pasado nada? Trató, en vano, de moverse, de acercarse a algo, a un abrigo, a algo que la protegiera, para huir por la puerta que la llevaba directo al baño sin tener que pasar por el living, desde donde podría salir y gritar si era necesario. Aun con ese plan, asumió que él ...