9. ALBERTI
Una mujer rubia se burlaba del cielomoto mientras otra retenía con la ropa mojada a las estrellas que conocía.
Cuando
supo que era solo una caricia nueva, todos se habían ido para adentro.
Más
lejos, un anciano sacudió los hombros: las miradas de las tres de la tarde se
quedaban en la vereda por él.
El
perro se apoyaba en la reja sin miedo al tiempo.
Cada
mediodía, se asomó por la ventana de atrás como si siempre hubiese sido su
padre.
