UN MUEBLE COSTOSO Después de pensarlo mucho y de hacer cuentas, decidí que lo mejor iba a ser comprar ese mueble para la computadora, por más caro que fuera… No pensé que mi vida iba a complicarse tanto. Estaba preparada para los sacrificios que implicaría pagarlo, quizás tuviera que recortar varios gastos, pero me dije: “Bueno che, me va a durar toda la vida y pagarlo me va a llevar, como mucho, un año; me la banco y listo”. Entré al local sobre la avenida y fui directo al mueble, tratando de disimular el aire altanero de quien elige en lugar de esperar que lo elijan. Después de revisar el estado de la madera y la pintura, de abrir los cajoncitos y asegurarme de que fuera tan sólido como aparentaba, fui a la caja y le dije a la vendedora: “Qué tal, me quería llevar ese mueble, por favor”. La empleada buscó unos talonarios sin mirarme y se acercó a un escritorio de aglomerado que estaba en la esquina. -No, ese no… el de roble -afirmé, mirando para otro lado. -¡Ah! Pensé que m...