2. GUIDO SPANO El uniforme del colegio las iba a delatar, no se les había ocurrido llevar algo de ropa extra para taparlo. Por eso decidieron caminar por las calles de adentro, por una parte donde nadie las conocía. Ese día la niñera iba a ir a cuidar a Bernardo, y como él iba a querer jugar a la radio, ella no iba a tener más alternativa que llevarlo a la plaza. Bernardo insistía en jugar debajo de uno de los pinos y si no lo llevaban no paraba de gritar. Entonces las hermanas calcularon, cuidadosamente, que si llegaban de vuelta a las 12, nadie iba a sospechar nada. Tenían cuatro horas por delante; estaba nublado, pesado, y no tenían ganas de caminar. Ninguna de las dos había hecho la tarea para ese día. Lucrecia no veía bien y no había llegado a copiar las consignas del pizarrón. Se rehusaba a ponerse los anteojos que le había comprado la madre y arriesgarse a que Marcos dejara de gustar de ella. Las caras cambiaban mucho por detalles como anteojos o cortes de pelo. Primero fuer...
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