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1. TUCUMÁN Lo que había en el aljibe sería un agujero negro o un portal; las raíces de los árboles y los gatos enterrados atrás lo custodiaban celosamente de nuestras incursiones. También por los alrededores estaba la taza que había tirado para deshacerme de un té con leche frío. La taza había volado con el té y yo quedé estupefacta con el asa en la mano. Pero me refugié en la cama para rodearme de los personajes de Steinbeck que me hacían soñar con el amor que más adelante conocería, mucho más adelante. (En medio de las tejas rescataban a la madre del gato que había nacido el mismo año que yo, aunque ella no parecía recordar que lo había parido). Cuando escuché que cortaban la ligustrina, me di cuenta de que iban a encontrar la taza y de que la iban a reconocer: era beige y había sido un regalo. Falté al colegio y me puse de rodillas en la ventana: necesitaba acercarme al cielo despejado sabiendo que alguien de mi grado me extrañaba. Más tarde, mientras recibía un reto que no me...
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NUNCA ESTUVO AHÍ (DIARIO DE NELY) Río Cuarto, Córdoba, 15 de diciembre de 1954 Querido diario, Últimamente, me despierto y no me acuerdo de lo que soñé, si es que soñé algo. Lau me dijo que si me quedo pensando en algo específico justo antes de dormirme, puedo lograr que el sueño sea sobre eso. A ella le pasa todo el tiempo. Estuve yendo al hotel 4 todos estos días, y recorriendo la zona, y la nena no está; no está ni ella ni la familia. Se esfumaron como si nunca hubiesen estado ahí. Ayer me acerqué a la recepción del hotel con cajas de las tortas de mamá (para que pareciera que estaba yendo por algo relacionado con la cocina) y no sé cómo, pero se me ocurrió una manera de preguntar por la nena y la familia sin quedar como una loca. Había una señora en la mesa de entrada y sin ensayarlo antes, le dije: “Buen día. ¿Le puedo hacer una consulta? Yo vivo cerca de aquí y encontré un collar mientras caminaba por la orilla. Hace unos días, me pareció ver a una nena más chica que yo q...
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UN VIAJE A LA CALLE CALIFORNIA En algún momento, alguien dio una orden y el auto comenzó a deslizarse como si apenas rozara el piso. La noche dejaba pasar las luces de la ciudad por las ventanas, haciéndome sentir mirada y a salvo, a pesar de estar a medio vestir. Me di cuenta de que estaba en La Boca. Con una sonrisa de costado, como cuando pasa algo que uno esperaba, pensé en Quinquela Martín huérfano y en mi abuelo nacido en la calle California, donde vivió toda su infancia; y en cómo los dos estaban intrínsecamente unidos, y por lo tanto yo también a ellos… años después, desde ese auto moderno que se manejaba solo. ¿Se manejaba solo? ¿Quién había indicado a dónde ir y a dónde regresar? No recordaba cuándo me había subido ni cómo. Decidí que lo que fuera que había ordenado que diera ese paseo, me llevaría de vuelta a donde tenía que volver. El dulzor oxidado de La Boca se derramaba en mí inexorablemente y me había llamado esa noche como un color que no quería ser olvidado…...
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SIEMPRE HAY UN PERRO LADRANDO Siempre hay un perro ladrando. En alguna parte, en algún barrio, En la ciudad, en el conurbano… En este país o en otro, siempre hay uno que está ladrando.   Después hace silencio. Quizás se queda como esperando, Con los ojos redondos y el hocico cerrado. Pero en algún momento retoma y sigue ladrando.   (Y otros ladraron cuando ese se calló).
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LA ESCALERA QUE VA AL RÍO (DIARIO DE NELY) Río Cuarto, Córdoba, 10 de diciembre de 1954 Querido diario, Estoy tan nerviosa por lo que pasó hoy que no sabía si escribirte o esperar a mañana. A la hora de la siesta, me fui a dar una vuelta por los hoteles. Fui a propósito al Hotel 4 para ver si estaba la nena que me estuve encontrando. Se me ocurrió que podía decirle que había encontrado una gargantilla (en el lugar donde nos chocamos cuando mirábamos la Luna) y que quería saber si era de ella; como para tener una excusa. Estuve un rato largo dando vueltas alrededor del hotel mirando de reojo, por si aparecía en la terraza o afuera. Hacía bastante calor, así que caminé lentamente y tratando de ir por la sombra. Recorría la parte donde están los arbustos con formas de animales cuando vi a tres nenas que bajaban por la escalera de piedra que va al río. Reconocí a mi amiga por el corte de pelo; las tres tenían trajes de baño y vestiditos de colores muy chillones. Yo sé que son de ...
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8. BOULEVARD DE LA VICTOIRE Los lamentos al final del pasillo brotaban como envueltos en burbujas, de modo que no quedaba claro si se producían en ese momento o en otro; mientras que la voz enemiga que viajaba desde lejos agitaba sus alas sucias y quedaba suspendida entre las miradas. Hubo un eclipse en el observatorio. El chico inmóvil en la moto era la cara verdadera del trámite de la mañana: alguien se había acercado a una biblioteca para ver si estaba a tiempo de inscribirse en algo, lo que fuera. El reflejo durante el eclipse parecía provenir de una sala con paredes, no del cielo, y vació una luz tenue sobre el Boulevard que unía la parte vieja de la ciudad, colmada de adornos y especias, con la parte nueva, donde esperaban una estación de servicio quieta y una antigua fortaleza que envolvía a una idiota que nunca dejaba de hablar. Se trataba de un lugar donde ya nadie tenía que estar. No tenían que seguir llegando, ni quedarse, pero estaban. Nada de lo que había parecid...