LA TORMENTA DE PIEDRAS (DIARIO DE NELY)
Río
Cuarto, Córdoba, 6 de diciembre de 1954
Querido
diario,
Hoy
fue un día bastante atareado en la casa porque mamá no se sentía bien y la tuve
que ayudar con las tortas.
Cuando
volvía de comprar, vi algo que no se me fue de la cabeza y te lo quería contar.
Caminaba por el parque cuando estalló una tormenta con una intensidad que nunca
había visto. El viento soplaba desde abajo en forma circular, levantando las
piedritas del piso y llevándolas hacia arriba en un remolino. No se veía el
camino que tenía por delante.
Cuando
me acercaba a la parte de la orilla, vi a cuatro nenas caminando con el padre.
Parecían ir para la zona de los hoteles y me dio pena porque estaban asustadas
y lloraban, pero el padre las iba guiando por el camino. Avancé mirando cada
tanto en su dirección y me llamó la atención una de ellas.
Parecía
no tener más de 9 años y era la única a la que no le preocupaba la tormenta. Miraba
para el cielo y se reía. Se reía a carcajadas… tanto que el padre la retó
porque estaba poniendo nerviosas a las demás que le gritaban que se callara.
Era
muy simpática y parecía un poco loca.
Me
traté de acercar a ellos; quería ver mejor a la que se reía.
La
nena estaba callada porque la habían retado, pero cuando pasé cerca de ella, un
poco agachada porque había muchas piedritas volando por el aire, pude ver que
se seguía riendo con los ojos.
Quería
que me mirara para que viera que a mí también me gustaba la tormenta, me daba
pena cómo la habían retado; no se debería retar a alguien por reírse.
Pero
me dio la sensación de que ninguno de ellos sabía que yo estaba ahí. Fue muy
raro.
Nely.
