SUEÑO CON EL HOTEL 4 (DIARIO DE NELY)
Río Cuarto, Córdoba, 8 de diciembre de 1954Querido
diario,
Otra
vez me pasó algo que empiezo a creer que tiene algo de sobrenatural. No me
animo a contárselo a nadie.
Ayer
a la tarde pasé por el Hotel 4, cuando volvía de lo de tía Nori, para ver si
veía a los turistas de Buenos Aires; me encanta cómo hablan. En la terraza había
hombres y mujeres charlando, vestidos con ropa distinta de la que usamos
nosotros, de colores muy chillones. Parecían de otro país, pero hablaban en
castellano y la mayoría con acento porteño. Comenzaba a alejarme cuando de
repente… ¿Adiviná a quién vi? ¡A la misma nena del otro día, la que se reía en
la tormenta! Estaba parada junto a la baranda mirando hacia fuera. Tenía puesto
un vestido floreado, celeste, amarillo y blanco, y el flequillo peinado hacia
un costado.
Miré
hacia arriba y la saludé con la mano. No me vio. Me quedé quieta un rato y
volví a saludarla. Giró para donde yo estaba parada, pero no me miraba a los
ojos. Querido diario, no me pareció que no saludaba porque no quería, no me
veía. Como la otra vez.
A
la noche soñé que pasaba por el hotel, pero que en lugar de toda la gente que
había en la terraza estaba solo ella y cuando yo me paraba justo debajo, ella
sí me veía; me saludaba con la mano y me sonreía. Con una sonrisa que me
causaba gracia porque tenía uno de los dientes partidos, ¡pero le quedaba muy
bien! Y nos mirábamos un rato largo, como cuando te querés hacer amiga de
alguien, pero no te animás a decirle. Y yo me sentía más grande, mucho más
grande de lo que soy, como una señora mayor.
Eso
es todo lo que me acuerdo del sueño. Voy a pasar otra vez por el hotel y si la
vuelvo a ver, le voy a hablar. Ya lo decidí.
Nely.
