ESENCIAL
Tengo un nombre: eso soy,
No un número
entre tantos, indiferenciado, redundante…
Y esto lo sé,
lo sabemos todos:
NADIE lo es.
No se trata de una afectación,
De un consuelo
amable,
Es indiscutible
como un trueno.
¿O es el que
algunos entre nosotros tienen nombre y otros no?
¿Quiénes son
esos que resuelven que unos tienen nombre y otros no?
El mío habita en
las profundidades de algo… adonde nadie más llega.
Y cada vez que me
asomo,
Me sostiene con
una vehemencia que parece desbordarse.
No lo pienso
negar,
Ni por todas
las comodidades del mundo,
Que no se
quedan, que no vienen conmigo…
¡No se van a
quedar conmigo!
Sé que mi
nombre conjurado,
Evocado,
En medio de este
fluir incesante,
Es lo único que
tengo que procurar.
Es lo menos que
puedo hacer después de tanta ternura inútil,
De tanto
misterio innecesario,
De tanta
belleza azarosa,
Que persisten
en silencio a pesar de todo.